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Centro de Estudios Ecuménicos A. C.

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Centro de Estudios Ecuménicos A.C.  
55232114, 55436140, 56829740. Fax. 56828715  
Yosemite 45, Col. Nápoles  
Dirección  
México, DF 03810  

cee@laneta.apc.org  

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El Centro de Estudios Ecuménicos (CEE) nace por la inquietud de un grupo de pastores y religiosos cuyo objetivo fue promover el conocimiento, el mutuo respeto y el entendimiento entre los hombres y mujeres de distintas religiones, pueblos e ideologías y como consecuencia contribuir a suscitar la solidaridad humana.(1)

 

Entre estos pastores y religiosos se encontraban Rolf Lahusen, pastor de la Comunidad Luterana de habla alemana en México, el pastor Gonzalo Báez Camargo de la Iglesia Metodista de la Trinidad y el padre Díaz de León de los Misioneros del Espíritu Santo. A ellos se agregó Luis del Valle Góngora de la Compañía de Jesús y posteriormente  Frans Vanderhof, sacerdote holandés de la Congregación del Corazón de Jesús.

 

Como parte de la celebración de sus 40 años de vida, cada 18 del mes queremos compartir algunas líneas sobre los hombres y mujeres que han forjado nuestra historia.



(1) 35 años Centro de Estudios Ecuménicos, año 2003, p 20


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Equipo ejecutivo 1982-1990

Renato Castillo

 

Nació en Santiago de Chile el 5 de abril de 1951, exiliado en México desde fines de 1980, nuestro hermano, amigo y compañero latinoamericano falleció el 20 de mayo de 1990.

 

Desde muy joven mostró su vocación de servicio, comprometiéndose a fondo en el proceso chileno durante el gobierno de Allende como dirigente estudiantil en Temuco (al sur de Chile).

 

Además de luchar en la universidad realizaba tareas de organización entre los indígenas mapuches, disfrazado de cura y en colaboración con unas religiosas. Así desde los 20 años ya reflejaba lo que iba a ser su vida. 

 

Forzado a exiliarse con el golpe de estado llega a Francia, donde pronto se dedica a trabajar en la recepción e inserción de los exiliados latinoamericanos que ahí llegaban.

 

 

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Ahí se casa con Patricia Alvarado, pianista mexicana, por lo que su regreso a América Latina después de años de servicio a los exiliados en Francia, es a nuestro país.

 

Su primer encargo en México es echar a andar la revista Brecha y desde ahí se liga a los comités y actividades de solidaridad con Centroamérica.

 

Renato se incorporó al CEE como coordinador de su proyecto “histórico” la comunicación e intercomunicación popular.

 

Amante de la vida y luchador de su causa, trabajó, convivió y construyó en el CEE desde 1982. Como miembro del CEE participó en la fundación y desarrollo de los comités cristianos de solidaridad con El Salvador, Guatemala y Haití, y apoyó a proyectos de información y estudio impulsados por guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y haitianos.

 

Con su experiencia y capacidad comunicativa Renato coordinó múltiples talleres de comunicación. Su tarea central más estratégica fue el apoyo a los refugiados guatemaltecos. “Pueblos indígenas que decidieron salir de sus tierras para sobrevivir como personas y como pueblos, y que viven en los campamentos recreando su propia organización natural”. A esa organización y a ese proyecto de sobrevivencia étnica, histórica, social y política es a lo que Renato dedicó –desde el CEE, desde la Secretaria de Ayuda a Refugiados, desde su colaboración con Don Samuel y la Diócesis de San Cristóbal y desde su compromiso personal con la causa del pueblo guatemalteco- lo mejor de los últimos años de su vida.

 

Su preocupación por los indígenas del país hermano lo llevó en varias oportunidades a los campamentos del sur de México; con los refugiados Renato compartió sus preocupaciones, sus angustias por el retorno, su cotidianeidad.

 

Renato nos habló del “ecumenismo social”: el encuentro amplio de los diversos para una causa común. Y él reunió y construyó uniendo –sin homogeneizar, sin uniformar- muchas diversidades: de nacionalidad, de creencias religiosas, de ideología política, de cultura, de campos de acción, de profesión y vocación.




Directores

Ricardo José Avilez Espejel

Jesuita de formación, es invitado por la Asamblea a colaborar como Secretario Ejecutivo del Centro de Estudios Ecuménicos A. C., en 1979.

Allí participó en proyectos de investigación, educación, comunicación popular, y de documentación especializada, como el Centro Regional de Información Ecuménica (CRIE), Instituto de comunicación y Educación Popular (ICEPAC)[1] y Centro de Documentación Latinoamericana Institucionalizada (CEDOLASI); los cuales surgen dentro del CEE y luego maduran como proyectos autónomos. De igual manera asesoró, promovió y participó en proyectos de Acción Popular en Tlaxcala y Cd. de México.

Es en este periodo que el Centro se solidariza con el Comité Cristiano de Solidaridad con Chile, a través de Anita de Jara que en ese entonces era directora de CRIE.

En 1982, después de tres años de un ambiente de plena confianza e igualitarismo entre los administradores, servicios e integrantes del equipo, surgió un muy lamentable conflicto laboral; el cual estuvo a punto de terminar con la existencia del CEE. Tres trabajadoras del equipo, elaboraron y convencieron a compañeras y compañeros a firmar un pliego petitorio, cuyas demandas excedían las posibilidades de negociación razonable, para el Consejo Directivo de ese entonces.

En una Asamblea de Socios Extraordinaria, ante la alternativa de enterrar al CEE con dignidad o de renacer como Ave Fenix a una nueva etapa, se tomaron decisiones difíciles pero necesarias en cuanto al personal, a fin de crear las condiciones para la reestructuración del Centro.

En 1983 Ricardo Avilez, decide retirarse de la Secretaría Ejecutiva, quedando en su lugar Anita Domínguez. Sin embargo siguió participando como socio y como integrante del Consejo Directivo, junto con Luis del Valle, Jorge Pixley, Manuel García, Franz Vanderhoff y Anita de la Jara.

En ese mismo año a petición de la Asamblea de Socios ocupa el cargo de Presidente del Consejo Directivo del Centro de Estudios Ecuménicos que desempeña hasta 1991.

Otras actividades que distinguen la trayectoria de Ricardo Avilez son: Socio fundador del CRT (Centro de Reflexión Teológica). Ha dado asesorado y acompañado a muchas organizaciones de zonas urbanas y rurales del país en temas de educación y comunicación popular. Ha participado en innumerables publicaciones, y actualmente, es catedrático en el Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad de Tlaxcala.



[1] Ambos programas creados en 1976 y 1977 respectivamente.




Directores

Franz Vanderhoff Boersma

Nacido en 1939 en Holanda, emigra en 1969 a Chile junto con un grupo de jóvenes exiliados del movimiento del 68 de su país, a trabajar con grupos de los barrios pobres de Santiago.

En 1973 llega a México. Asume la Secretaría General del Centro de Estudios Ecuménicos de 1975 a 1978. Para él como para el equipo, el gran reto está en dinamizar el trabajo popular, de ahí que se aprecien dos las preocupaciones en este periodo:

·                Abrir el abanico ecuménico más allá del diálogo entre distintas doctrinas cristianas, expandiéndolo al diálogo entre las diferentes corrientes ideológicas y políticas.

·                Que este diálogo ecuménico contribuyera al cambio político social.

Es entonces que la pedagogía de la comunicación, que se desarrollaba desde el inició del Centro, cobra un nuevo impulso, optando por los oprimidos y excluidos del sistema.  “Esta nueva etapa más que buscar la creación de un laboratorio excepcional y privilegiado de comunicación, el CEE busca ayuda a crear una sociedad en que la comunicación sea posible”[1]

Bajo su dirección se editan numerosas publicaciones y se crean los programas:

   1. Investigación y Estudios

   2. Instituto de Comunicación y Educación Popular (ICEPAC 1977) que posteriormente se separa para formar otra AC con este nombre.

   3. Asociación de Grupos autóctonos por la Evangelización (AGAPE)

   4. Publicaciones, donde se destacan la revista Estudios Ecuménicos, la colecciones Cuadernos populares y Comunicación popular.

   5.Editorial Integral Latinoamericana que era la casa editora del Centro pero que estaba jurídicamente separada.

Otra de las grandes creaciones que surgen en este tiempo es el Centro Regional de Informaciones Ecuménicas (CRIE 1976) que junto con otras 3 organizaciones buscaban formar un acervo documental especializado. Dicho acervo sigue alimentándose y sirviendo para la investigación y formación. Parte de este está en resguardo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en un archivo documental especial para movimientos sociales y religiosos.

Actualmente Franz Vanderhoff radica en el estado de Oaxaca y es asesor de la cooperativa de café Uciri. Es cofundador de Mercado Comercio Justo y el mercado Max Havelaar.



[1] Rogelio Gómez Hermosillo  “1968*1988; El CEE a 20 años de su fundación”, Estudios Ecuménicos Especial aniversario. Año 1988, p.130




Fundadores

Rolf Lahusen

 

Rolf.jpgNace en Alemania en 1929. Llega a México en 1962 para atender el pastorado de la Iglesia Luterana de habla alemana en México.

 

Al contacto con una cultura diferente alejada de las secuelas de la post guerra y que además, gestaba ya nuevas corrientes de pensamiento teológico y social, el pastor Lahusen establece relaciones con personas de “creencias, iglesias, grupos sociales y culturales diferentes y de ahí nace el deseo profundo de unirse en la búsqueda que interiormente le señalaba la necesidad de dar otros medios a su compromiso cristiano”[1].

 

Por un lado, el movimiento estudiantil del 68, la reflexión generada alrededor del Concilio Vaticano II, así como las propuestas teológicas de liberación que venían de Sudamérica, impulsaron a varias iglesias e instituciones a buscar nuevas formas de servicio y expresión de fe.

 

Es así que un grupo de personas entre las que se encontraba Rolf Lahusen, inician un diálogo ecuménico para impulsar una labor pastoral más cercana al pueblo, dando pie al surgimiento del Centro de Estudios Ecuménicos (CEE). “En medio de diversas complicaciones… [entre las que estaba] pedir permiso a sus superiores de liberarlo de su trabajo y conseguir los medios para financiar el proyecto y su supervivencia personal y familiar, finalmente estableció el Centro en el estudio de su casa, por donde se vio pasar a gente por demás disímbola: religiosos de todas las órdenes, pintores, fotógrafos, comunicadores, intelectuales, periodistas, sociólogos y antropólogos, gente  de muchas personalidades, nacionalidades y tendencias.”[2]

 

El Centro queda fundado oficialmente el 18 de noviembre de 1968 y Rolf Lahusen es el primer secretario ejecutivo.

 

Desde un inicio, Lahusen concibió al CEE como “un centro de actividades y de contactos, adonde se dirijan corrientes, ideas, preguntas, problemas y de donde salgan sugerencias, estímulos, conceptos y esfuerzos… [un espacio al que pudieran acceder hombres y mujeres con el] deseo de entenderse, de llegar a un acuerdo, de encontrar la base para una cooperación real y efectiva, deseo que cuanto más auténtico, definido, existencial y profundo es, tanto más tiende a pensar , hablar y actuar de una manera comunicativa, comprensible y reconciliadora”.[3]

 

Durante su periodo como secretario ejecutivo, se inició la publicación de la revista Estudios Ecuménicos, se realizaron diversos encuentros, mesas de discusión, foros y talleres abiertos para  miembros de todas las iglesias. Se publicaron diversos libros que difícilmente encontraban  espacio en el mercado editorial y se crearon tres áreas, que si bien con el tiempo han cambiado de nombre, siguen siendo ejes fundamentales en el trabajo del CEE: investigación, ecuménicos y comunicación.

 

“A los siete años de encabezar su proyecto (1974), recibió instrucciones de sus superiores en Alemania, quienes no quisieron prolongar su puesto y las prestaciones correspondientes en el extranjero y lo conminaron a regresar a Alemania para hacerse cargo de nuevas funciones.”[4]

 

“En vista de la imposibilidad para mantener con su trabajo en el CEE a su familia, aún con hijos pequeños en formación, tomó la muy difícil decisión de regresar a Alemania, cuando el Centro ya gozaba de prestigio”[5], quedando en muy buenas manos bajo la dirección de Franz Vanderhoff.

 

Muere en Alemania en 2005.



[1] Caludia Lahusen, “Semblanza de Rolf Lahusen”, Boletín Envío No. 101, Junio 2005, p. 3.

[2] Ibid p 3

[3] Rolf lahusen, “Algunas notas introductorias”, Estudios Ecuménicos No. 1. Año 1969, pp. 1 y 2.

[4] Caludia Lahusen, Ibid, p. 4.

[5] Ibid, p. 4.




Fundadores

Luis del Valle Góngora

LuisdelValle.gifHombre integro y afable, con una clara vocación de servicio a través de la cátedra, atendió el llamado de Jesús de confirma a tus hermanos en la fe, su caminar teológico como su práctica pedagógica han sido por demás interesantes. Motivando y confrontando a los jóvenes religiosos y a quienes deseaban tener conocimientos teológicos sin ser parte de orden alguna.

 

Su vinculación con el CEE empieza casi desde la fundación, aportando a la reflexión teológica que se tradujera en prácticas liberadoras de la fe.

 

“El CEE nace en una época del diálogo y la comunicación. En un momento de apertura de las Iglesias al mundo de los pobres, concretamente en este continente latinoamericano y en este país México.”(1)

 

Colabora activamente en los trabajos de reflexión y acción del Centro. Entre los cuales podemos mencionar su participación en el Comité Cristiano de Apoyo al pueblo Chileno, que surge a partir de la solidaridad del Centro con los refugiados de las dictaduras argentina, uruguaya y chilena. Dicho comité fue el primero en América Latina y dio pie a proyectos diversos para acompañar a quienes enfrentaban las difíciles condiciones de ser refugiados, además de brindar apoyo a quienes se quedaron en sus países a seguir luchando contra el estado dictatorial.

 

Este mismo comité, posteriormente acompaña a los refugiados sandinistas, así como a los sufrían las consecuencias de las guerrillas centroamericanas.

 

"El Centro nace oficialmente el año 68. Año crucial porque se expresaron en el movimiento estudiantil las ansias libertarias y democráticas. La reflexión sociológica latinoamericana había explicado el subdesarrollo de los países del tercer mundo no como simple atraso, sino como condicionado por el desarrollo de los países ricos. Y se hablaba del colonialismo no nada más interno sino también externo. Y todo esto ante la realidad golpeante de la pobreza de las mayorías de los pueblos latinoamericanos. El Centro no estuvo ajeno a ambas realidades: a la de la pobreza y sus explicaciones. Los diálogos, la revista y acciones para remediar la pobreza expresaron al Centro. En él se habló se discutió, publicó sobre la teología del desarrollo, sobre la del acontecimiento, sobre la libertad.”(2)

Jesuita de formación don Luis del Valle describe su vida de la siguiente manera:

“Puedo decir de mi que se dio el proceso de comenzar en la obediencia natural y sencillamente vivida en un ambiente separado del mundo y poco problematizado para poco a poco después de un tiempo irme haciendo dueño de mi mismo; el proceso de buscar a Dios solo mirando hacia arriba en el campo de la autoridad, a irme integrando a mi alrededor con los compañeros, amistades, entorno social para ir encontrando a Dios y sus designios allí también. Proceso tensionante y liberador. La introyección de la autoridad como norma última del actuar me hubiera dejado niño toda la vida si no hubiera sido cuestionada por la irrupción del don de la libertad de Dios en la libertad mía y de todos y cada uno de los humanos, hijos de Dios.”(3)


(2) Luis del Valle “A 25 años”, Estudios Ecuménicos, No. 36, Segunda Época. Octubre-diciembre 1993, p. 3

(3) Ibid, p. 4

(1) Luís del Valle. “Por supuesto que he cambiado. Jesuita y Teólogo: mi persona y mi actividad”, Christus, No. 740, año LXIX, enero-febrero 2004, p. 47






 

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